Este es el ADN de Destino 48...

Juventud, actitud y canciones, sobre todo canciones.

Sobre todo, canciones. Ese es el eje sobre el que ha girado la trayectoria de Destino 48 desde su formación en 2010, y desde entonces no han parado de crecer.

Tras un primer disco financiado gracias al apoyo de cientos de seguidores vía crowdfunding (Esto no es un simulacro, 2013) y un segundo trabajo que les confirmó como una de las bandas emergentes con más proyección del panorama nacional (Sol de invierno, 2016), los gijoneses presentan ahora Caleidoscopios, una propuesta sin complejos para un proyecto más maduro en el que ya no buscan sonar a nadie. Suenan a Destino 48.

Atrás quedaron las primeras veces: los primeros festivales (Sonorama Ribera, Metrópoli, Monkey Week…), los primeros teloneos (Leiva, Dani Martin, Quique González…), los primeros éxitos y también los primeros fracasos. Todo lo aprendido a base de pasión y carretera se escucha también en Caleidoscopios, un disco pensado y cuidado hasta el último detalle. Fruto de un extraordinario trabajo de producción de Chapo González y la colaboración de músicos de la talla de César Pop o Sergio Valdehita.

Caleidoscopios es un disco que no sólo se escucha, también se ve. Desde el rock sin concesiones de “Match Point” al optimismo enérgico de “Haz de Luz”, el soul y el funk de “La gran ciudad”, la emoción de “Suite real” y el intimismo de “En medio del amor”, sus diez canciones ayudan a mirar la realidad con otros ojos, a darle vueltas y ver cómo se transforma continuamente.

Dicen que el disco es un formato acabado. Que la gente ya no los escucha, no los compra, no los regala, no los busca. Que ya nadie lee las letras de las canciones. Que cada vez hay menos bandas. Que ya no se venden guitarras. Pero aquí hay, otra vez, un disco, Caleidoscopios. El resultado de una paciente búsqueda en el sonido, la música y las canciones de una banda que, si no has escuchado, tienes que escuchar ya.